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Cuando se comienza a practicar sexo es sumamente importante cuidarnos. Porque tener sexo no es sólo un acto, la responsabilidad debe estar alerta, porque sino se pueden contraer enfermedades venéreas, además de tener un embarazo no deseado.
Entre los métodos anticonceptivos se encuentran los orales, las conocidas píldoras, las cuales se toman para prevenir el embarazo. Esto significa que resultan muy eficaces para este fin, pero no previenen la propagación del virus de la inmunodeficiencia humana, VIH, ni la difusión de otro tipo de enfermedades de transmisión sexual.
Hay que tener en cuenta que éstas, en ocasiones, pueden provocar efectos colaterales, como vómitos, diarrea, estreñimiento hasta otros más graves, como: dolor de cabeza (cefalea) grave, vómitos graves, problemas para hablar, mareos o debilidad, tromboflebitis, hepatopatías y tumores del aparato genital femenino, incluidas las mamas.
Existen tres tipos de píldoras: combinada, trifásica y de progesterona; y sus efectos secundarios pueden ser éstos (además de los ya nombrados): gingivitis (inflamación de las encías), aumento o reducción del apetito, aumento o pérdida de peso, manchas oscuras en la piel, acné, crecimiento de pelo en lugares extraños, sangrado o manchado entre menstruaciones, cambios en el flujo menstrual.
Períodos dolorosos o pérdida de períodos; secreción, sensibilidad, aumento de tamaño de los senos; dificultad para usar lentes de contacto; hinchazón, enrojecimiento, irritación, ardor, o prurito (picazón) de la vagina; secreción vaginal blanca.
Por eso cuando desees empezar a cuidarte, que debe ser desde el primer momento en que decides tener sexo, debes consultar a un especialista.
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viernes, 21 de marzo de 2008
Anticonceptivos orales: posibles problemas
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viernes, 11 de enero de 2008
Cuidados para tu piel

Es común que en esta etapa de tu vida los granitos afloren y tu piel no esté tan impecable como unos años atrás. Ahora es el momento para comenzar a cuidarla, y así esté lo mejor posible. No sólo por un tema estético, sino también saludable.
Aunque las rutinas de cuidado diario se deben ajustar a las necesidades y características de cada tipo de piel, de igual forma existe un régimen de cuidado para todas por igual. Hay tres pasos que hoy no puedes evitar, éstos son:
Limpieza: debes lavar tu cara a fondo para remover impurezas. En caso de tener la piel seca o sensible, usa agua tibia y un exfoliante suave dos veces a la semana.
Si tienes cutis normal o graso lava tu cara con un jabón anti-grasa y usa cuatro veces a la semana un exfoliante para eliminar los excesos de grasa acumulados en la piel.
Hidratación: debes usar un hidratante todos los días, menos si tienes una piel muy grasosa. La piel debe estar hidratada durante todo el año.
Protección solar: ya sabrás que no puedes exponerte al sol sin protección. Aún en días nublados debes usarla, por eso empléala en tu cuerpo y rostro cada vez que sea posible.
De igual forma no te olvides de consultar con tu dermátlogo, para saber qué tipo de piel tienes y qué tipo de productos debes usar.
Vía: Solo entre amigas
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miércoles, 5 de diciembre de 2007
VIH el SIDA: todo lo que debes saber sobre esta enfermedad

Este 1 de diciembre se celebró el Día Mundial del SIDA (y se hace cada año desde 1998), una enfermedad que ya tiene infectados a más de 41 millones de personas en el mundo. A continuación un claro informe de todo lo que debes saber acerca del VIH/SIDA.
El VIH es el virus de inmunodeficiencia humana: virus, porque este organismo es incapaz de reproducirse por sí solo (lo hace cuando invade células humanas); de inmunodeficiencia, porque el efecto del VIH es crear una deficiencia, un impedimento al funcionamiento apropiado del sistema inmunológico del cuerpo; y humana, porque el virus solo puede ser contraído por seres humanos.
El VIH es el virus que, según la mayoría de los investigadores, causa el SIDA (por lo que se refieren al VHI como al virus del SIDA). Otros creen que este virus puede causar el SIDA sólo si se da en combinación de un cofactor, que es algún otro virus o condición aún no identificada.
Para que pueda haber transmisión del VIH tienen que darse tres condiciones:
1. El VIH debe estar presente: es decir, que solamente se puede transmitir si una de las personas es portadora del mismo. Algunos presuponen que ciertas conductas (tales como el sexo anal) de por sí pueden causar el SIDA, lo que es totalmente incorrecto.
2. Tiene que haber suficiente virus: incluso cuando hay VIH, lo importante es la concentración que haya de éste. En la sangre el virus está muy
concentrado, por lo que una pequeña cantidad de la misma alcanza para infectar a alguien.
3. El VIH debe entrar en la corriente sanguínea: no es suficiente haber estado en contacto con un fluido infectado para contraer el virus. La piel no permite que el VIH se introduzca en el cuerpo; éste puede entrar sólo a través de una herida nueva o lastimadura, o a través del contacto con las membranas mucosas.
Por su parte, el SIDA es el síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Síndrome, porque el que tiene esta enfermedad puede experimentar diferentes afecciones e infecciones oportunistas. De inmunodeficiencia, porque afecta al sistema inmunológico -parte del cuerpo que trabaja para combatir invasores tales como gérmenes y virus-, haciendo que éste no funcione correctamente. Y adquirida, porque es una afección que una persona puede contraer.
Formas de contagio
Es importante saber que la enfermedad no se transmite genéticamente, y que todo el mundo está expuesto a contraerla.
El VIH puede ser transmitido de una persona infectada a otra a través de los siguientes fluidos: sangre (incluyendo la sangre menstrual), semen, secreciones vaginales, de la madre al bebé a través de la leche materna. La sangre contiene la concentración más alta de virus, seguido de semen y de fluidos vaginales.
También se puede trasmitir por: fluido pre-eyaculatorio (pre-semen). Aunque no se ha podido comprobar que este fluido trasmita el VIH, éste puede contener pequeñas cantidades de semen y glóbulos blancos que sí lo hacen.
Una vía de transmisión segura es cuando el virus entra en la corriente sanguínea. Esto puede suceder principalmente de tres formas: sexo sin protección, por contacto sanguíneo directo (incluyendo el compartir agujas para drogas que van inyectadas; o por transfusiones de sangre), de la madre al bebé (antes o durante el nacimiento, o a través de la leche materna).
El VIH puede entrar al cuerpo por heridas abiertas o al infectar directamente las membranas mucosas. La transmisión puede ocurrir en el ano o recto, en la vagina y el pene, en la boca (mucho menos riesgoso) y en los ojos. Esas partes del cuerpo requieren protección cuando entran en contacto con fluidos infecciosos. El VIH no puede atravesar la piel que está sana, sin cortadas recientes.
A tener en cuenta que estas cosas no contagian la enfermedad: saliva, sudor, lágrimas, orina, insectos; si un insecto chupa sangre de alguien infectado con el VIH, el virus muere en el estómago del insecto (mientras este digiere la sangre).
Tampoco se contagia por el hecho de compartir platos, utensilios o comida. En casos de donación de sangre, si las agujas están esterilizadas previenen la posible infección de donantes de sangre.
¿Cómo se previene?
Por vía sexual: Siempre que se tengan relaciones sexuales con penetración (anal, vaginal u oral) y se desconozca si alguna de las personas es o no seropositiva al VIH, se debe utilizar de forma adecuada el preservativo como método preventivo.
Por vía sanguínea: Compartir material de inyección conlleva un riesgo muy alto de contagio. En la actualidad esta práctica queda circunscrita casi exclusivamente a las personas que se inyectan drogas ilegales. La prevención se centra en la utilización de material de inyección (jeringa y aguja) de un solo uso y recipiente individual, o la esterilización correcta en cada nueva utilización.
Por vía perinatal: Si una mujer VIH+ decide quedar embarazada tendrá que tener en cuenta que va a ser un embarazo de riesgo. Por lo que deberá efectuar un riguroso seguimiento médico del mismo, sabiendo además que hay tratamientos que disminuyen el riesgo de transmisión del VIH de su bebé.
A tener claro que existen medicamentos que pueden tratar los síntomas pero no pueden curar el SIDA. En la actualidad no existe una cura para esta enfermedad; pero médicos y científicos del mundo trabajan para descubrirla. De igual manera, existe medicación que ayuda a las personas infectadas por VIH a tener una vida más larga y saludable.
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